Acerca de

El rastro del tesoro

Acerca de El rastro del tesoro.

Cuando siendo todavía un niño me llevaron a visitar un museo por primera vez, me sentí como un explorador descubriendo los tesoros ocultos de una remota civilización perdida. Estaba fascinado con aquellos objetos y, con el paso del tiempo, esa impresión ingenua sembró en mí un sentimiento y una querencia que no han dejado de crecer.

Sin tener más bagaje cultural que los conocimientos de la escuela primaria y sin ninguna idea artística en absoluto, me adentraba en las solitarias salas imaginando historias y fantaseando con los paisajes y los personajes allí representados. Todo me seducía y me dejaba impresionar por los colores y los olores de los óleos envejecidos.

Museo Provincial Zaragoza

Museo Provincial (Zaragoza)

A pesar de aquellas bizarras pasiones infantiles nunca me dediqué profesionalmente al arte, quizás porque en mi ingenuo imaginario, el arte estaba en la esfera de lo sobrenatural y no tenía nada que ver con lo que habitualmente se entiende como «ganarse la vida».

Ha pasado ya mucho tiempo de aquello y todavía me encanta descubrir monumentos o entrar en esos edificios inmensos en los que la gente camina despacio, generalmente en silencio, o casi, y en los que todavía hay algo que la sociedad contemporánea, tan descreída, considera intocable y cuasi sagrado. Es algo sorprendente. Los museos son, conceptualmente, lo más parecido que tenemos hoy en día a las catedrales medievales.

Pasó el tiempo y llegué a la vida adulta. Una de las ventajas de ser adulto es que tienes la capacidad de viajar de manera independiente, y uno de sus retos es hacerlo con los ojos de un niño. Así que cuando viajo a cualquier lugar siempre busco el museo local, sea donde sea, aunque lo expuesto no me interese a priori nada en absoluto. Mi intuición me dice que en cualquier rincón podría haber algún pequeño tesoro esperando a ser redescubierto, o algún rincón evocador de un momento glorioso.

Aquellos hallazgos infantiles me llevaron a descubrir el mundo del arte, y a considerar la estética como una forma de pensamiento irracional, intuitivo y sentimental. Pienso que la expresión plástica es una manera fantástica de liberar lo que no se puede decir con palabras y de comunicar emociones profundas y expandir sentimientos. ¡Qué bueno sería que todas las personas usaran sus manos para producir algo expresivo, material y tangible! Hasta los menos dotados se sorprenderían de los resultados.

Te agradezco mucho que estés leyendo mi blog y te animo a que compartas conmigo tus impresiones y sugerencias. Lo mejor que tiene el arte es que es un campo abierto e infinito, un lugar en el que hay para todos y en el que todos caben. El arte está hecho para ser compartido.

Recibe de mi parte un afectuoso abrazo,

Jesús


El rastro del tesoro

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