La nave del Argonauta

“Donde todo está hecho y todo por hacer.”

(Lema para una exposicón) Carlos Nicanor

Argonauta-Carlos-Nicanor

En el patio del antiguo convento ha aparecido un objeto de madera de proporciones extraordinarias.

Las tablas, bellamente pulidas y ensambladas, parecen dar forma a una de las cóncavas naves que Jasón lleva utilizando, desde tiempo inmemorial, para ir en busca del vellocino de oro.

La forma de este objeto, escultural, ventrudo y mucho más largo que ancho, recuerda en parte a una embarcación submarina y en parte a un bolso de sirena, es decir, a uno de esos huevos de tiburón en los que se ve crecer dentro el embrión del animal.

Seguramente, la llamativa nave ha quedado allí varada para que la utilicemos también, y con ese propósito porque, así como los barcos ayudan a cruzar el mar, las obras de arte ayudan a avanzar en las incertidumbres de la vida.

Todos queremos recuperar nuestro vellocino perdido, darle sentido a nuestra travesía terrenal, y retornar sanos y salvos al hogar.

En el patio del convento isleño, un artista ha dejado una obra de fragancias marinas que usaremos para navegar por el océano y que nos ayudará en nuestro recorrido vital. Porque para avanzar en la vida necesitamos de herramientas poéticas y de soportes estéticos que nos mantengan a flote y nos sirvan de timones y brújulas.

Es hermoso abrir la puerta y ver, bajo el sol del verano y sobre la roja puzolana volcánica, una invitación al viaje personal, un recuerdo clásico de la búsqueda mitológica de lo valioso.

Argonauta-Carlos-Nicanor

El tesoro que acabo de encontrar, la escultura llamada Argonauta por su creador Carlos Nicanor (Gran Canaria, 1974) es la Obra Invitada del Museo Insular de La Palma (2021).

La obra lleva ya tiempo navegando entre las islas del archipiélago, y solo es cuestión de tiempo que continúe su andadura por otros mares en busca de otros ojos que la miren y de otros pasajeros a los que ayudar.

Los admiradores de Carlos Nicanor recordarán que esta escultura también estuvo, solitaria, en los jardines del Castillo de la Luz de la Fundación Martin Chirino (Las Palmas de Gran Canaria, 2021) y que anteriormente había sido presentada junto con otras piezas en la muestra Dile a Caronte que le traigo flores (Espacio Cultural Fundación CajaCanarias de Santa Cruz de Tenerife, 2020).

Allí, de nuevo, nos trajo una cita de los navegantes de la mitología clásica; por una parte, Caronte, destinado para toda la eternidad a transportar las almas al inframundo, y por otra, los argonautas cumpliendo su misión heroica en el mundo de los vivos.

Carlos Nicanor tituló a su primera muestra individual Buscador de nortes (2006). Esto nos da idea de su interés por el viaje, la ruta, la cartografía o la cultura clásica. Estos son argumentos recurrentes en el arte occidental que el escultor trata con extrema sensibilidad y profesionalidad, continuando la senda de sus admirados vanguardistas. Seguro que Constantin Brâncuși, Jean Arp o Marcel Duchamp admirarían al Argonauta como nosotros lo hacemos.

En la obra de Carlos Nicanor confluyen y armonizan el mundo clásico, la tecnología analógica y las vanguardias bajo la apariencia de formas biológicas. Todo ello, sin ninguna contradicción, se combina en su mente y se expresa en su obra con la naturalidad de los grandes artistas. 

Si te gusta lo que estás leyendo suscríbete a mi blog para recibir, una vez al mes, el aviso de los nuevos artículos.

Suscríbete aquí a El rastro del tesoro

* indicates required

Deja un comentario

arriba